Los alimentos funcionales son aquellos que más allá de su contenido nutricional tienen propiedades que tienen una función específica en la fisiología de la persona que lo consume.

Podemos encontrar varios modos de elaboración de alimentos funcionales:

  • Eliminando del alimento un compuesto que puede afectar al consumidor.
  • Aumentando la cantidad de un elemento que ya tenía el alimento en cuestión.
  • Incluyendo en el alimento un elemento que no está contenido en su composición original.
  • Sustituyendo un elemento que puede causar perjuicio por otro que es beneficioso o neutro.
  • Modificando la biodisponibilidad de ciertos nutrientes para aportar efectos positivos para la salud.

En mi paseo por el supermercado he estado buscando algún ejemplo de alimentos funcionales, aquí te presento un par:

Leche sin lactosa y enriquecida con omega 3 y vitaminas

Este alimento tiene varias de los métodos de elaboración de alimentos funcionales. Por una parte está la eliminación de la lactosa de la leche, para favorecer a aquellas personas que son intolerantes o les sienta mal este azucar lácteo. Por otra parte tenemos la incorporación de otros nutrientes buscando la mejora de sus propiedades metabólicas. En este caso con la incorporación, tal y como se señala en la etiqueta, de aceites vegetales, ésteres cítricos, aceite de pescado azul y vitaminas (A, B6, Ácido Fólico, C, D, E y B12).

En este caso se observa claramente que este producto está elaborado con fines funcionales, ya que entre sus ingredientes dista mucho del “Leche de vaca” que se encontraría en una caja de leche habitual. Señalar que a pesar de que la grafía y todo nos recuerda a una caja de leche, no está denominada como tal, ya que según el código alimentario al habérsele añadido esos ingredientes ya lo se le puede denominar leche. A lo sumo se le puede incluir el apartado “con leche desnatada” que es lo que viene señalada.

Sal marina con yodo+flúor+magnesio+calcio+fósforo

Pero no todos los ingredientes a los que se les añaden minerales tienen que ser de de gran procesamiento. Aquí hemos encontrado una sencilla sal a la que se le han añadido gran cantidad de elementos para mejorar su poder nutricional y metabólico. Según señalan en su web, esta adición de minerales aporta grandes mejoras para la fisiología con beneficios como el buen funcionamiento de la función tiróidea (el yodo), la mineralización de los dientes (el fluor), al funcionamiento del sistema nervioso (el magnesio), al correcto funcionamiento de las encimas digestivas (el calcio) o a mantenimiento de los huesos (el fósforo) entre otras.

En cierto modo nos puede parecer que esta incorporación de tantos minerales a la sal es excesiva y supérflua, pero no hay que olvidar que la incorporación de yodo a la sal ha sido un método habitual y eficaz para eliminar el bocio entre la población, ya que es un sistema sencillo de asegurar la cantidad necesaria de yodo que tiene nuestro organismo, que aunque sea muy poco, su carencia produce grandes desajustes, como puede pasar con otros micronutrientes.


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